El turismo es una de las actividades más relevantes de nuestra economía. Y no habría turismo sin la existencia de establecimientos hoteleros. Lo cierto es que la regulación de los mismos no es una competencia estatal, sino autonómica. Por lo tanto, mientras que en una Comunidad Autónoma podemos encontrar unas determinadas normas, en otra serán bastante distintas. Vamos a analizar a continuación la regulación que de este aspecto tiene la Comunidad de Madrid.

Concretamente, tenemos que acudir al Decreto 159/2003, de 10 de julio, de Ordenación de Establecimientos Hoteleros de la Comunidad de Madrid. Este texto legal se dedica a ordenar aquellos establecimientos comerciales, abiertos al público, que oferten alojamiento turístico temporal de forma profesional y habitual a cambio de un precio, ya sea en habitaciones o en apartamentos que se ubiquen dentro de la Comunidad de Madrid. El artículo 2 de dicho Decreto excluye determinados establecimientos de su aplicación. Estos son:

  • Aquellos alojamientos que se arriendan por temporada y que se regulan en la Ley 29/1994, de 24 de noviembre, de arrendamientos urbanos.
  • El alojamiento de huéspedes de forma estable y el subarriendo parcial de una vivienda, a los que también habrá que aplicar el régimen jurídico de los arrendamientos urbanos.
  • Albergues y residencias que no tengan un fin turístico.
  • Aquellos establecimientos que poseen sus propias normas, como los apartamentos turísticos, los establecimientos de turismo rural y los campamentos de turismo.
  • Aquellos alojamientos que cuenten con un total de plazas inferior a cuatro.

Muchas veces seguro que nos hemos preguntado cuál es la diferencia entre un hotel, un motel, una pensión o un hostal. Pues bien, las diferencias entre ellos también se establecen conforme a la regulación que sobre los establecimientos hoteleros tenga cada Comunidad Autónoma. El Decreto 159/2003 de la Comunidad de Madrid contempla los siguientes establecimientos:

  • Hoteles. Para que la Comunidad de Madrid considere al establecimiento un hotel, éste deberá ocupar un edificio completo o una parte independiente del mismo, siendo sus dependencias un todo homogéneo. Además, deberá contar con entradas, ascensores y escaleras de uso exclusivo y reunir una serie de requisitos técnicos mínimos. También podrán denominarse hoteles aquellos establecimientos que cuenten con más de un edificio pero que se encuentren en un recinto independiente.
  • Hoteles-Apartamentos. Estos establecimientos deben cumplir todos los requisitos anteriormente mencionados para los hoteles, pero, además, deberán contar con instalaciones en las que se pueda proceder a la conservación, elaboración y consumo de alimentos dentro de las piezas de alojamiento.
  • Pensiones. Para este Decreto, una pensión es un alojamiento turístico en habitaciones que no tengan todos los requisitos exigidos para considerarse un hotel, pero sí para considerarse pensión. Si las pensiones cuentan con un comedor y una cocina adecuados, podrán condicionar la estancia a que se adquiera el régimen de pensión completa.
  • Hostales. Son aquellos que cuentan con los requisitos mínimos de las pensiones y que ofrecen alojamiento, siempre que tengan mínimo diez habitaciones y veinte plazas.
  • Casas de Huéspedes. Son aquellos alojamientos que no obtienen el nivel mínimo necesario para poder obtener estrellas.

La Comunidad de Madrid no regula los establecimientos denominados como moteles, que sí existen en otras autonomías. Podríamos señalar que, como regla general, en las Comunidades Autónomas que sí tienen regulación al respecto, estos establecimientos se caracterizan por encontrarse a una determinada distancia de la carretera.

Y, ¿qué hay de las famosas estrellas? Pues, al contrario de lo que pueda pensarse, no tiene demasiado que ver con la calidad del hotel, ni hay un órgano dedicado a revisar si se sigue manteniendo dicha calidad para ver si se retiran o se mantienen las estrellas. Los hoteles y hoteles-apartamentos, según la Comunidad de Madrid, pueden tener desde cinco a una estrella, aunque la Dirección General de Turismo puede otorgar el calificativo de “Lujo” a ciertos hoteles que, poseyendo cinco estrellas, tengan unas características especiales y unos servicios de calidad. En cambio, las pensiones y los hostales solo pueden aspirar a tener tres estrellas, como máximo, siendo también el mínimo de una. Por último, las casas de huéspedes no tienen establecida ninguna categoría mediante estrellas.

Una vez que se ha realizado el proyecto de un establecimiento turístico, se puede solicitar a la Dirección General de Turismo, tal y como establece el artículo 10 del Decreto 159/2003, que se emita un informe previo sobre la clasificación del establecimiento, solicitud que se debe acompañar de un proyecto sobre las características y las instalaciones que tendrá el establecimiento en el futuro. Este informe previo se considera una apreciación inicial de obtención voluntaria no vinculante, indicativa y solo coincidirá con la clasificación turística final cuando se acredite que las características que se indicaron en el proyecto coinciden con las del establecimiento. Una vez otorgada la resolución definitiva, se inscribirá el alojamiento en el Registro de Empresas y Entidades Turísticas, que depende de la Dirección General de Turismo.

Centrándonos en los hoteles, ¿cuáles son los requisitos necesarios en cada clasificación?

  • Para que un hotel sea considerado como de cinco estrellas, debe disponer, entre otros servicios, de climatización o aire acondicionado graduable con mando en todas las dependencias, teléfono en el dormitorio y en el cuarto de baño, garaje cubierto en proporción del 30% de las habitaciones, bar en una zona diferenciada y que cuente con instalaciones propias, 17 metros cuadrados en las habitaciones dobles, con baños de mínimo 5 metros cuadrados y con el inodoro independizado, servicio de lavandería y planchado, etc.
  • Para que el hotel se clasifique como de cuatro estrellas, se deberá contar con aire acondicionado o climatización en todas las dependencias, teléfono en el dormitorio, garaje cubierto en proporción del 25% de habitaciones, bar, 16 metros cuadrados en las habitaciones dobles con una superficie mínima en los cuartos de baño de 4,5 metros cuadrados, servicio de lavandería y planchado…
  • Los hoteles de tres estrellas deben contar con climatización o aire acondicionado en las zonas de uso común, teléfono en las habitaciones, bar, 15 metros cuadrados en las habitaciones dobles con un cuarto de baño de, al menos, 4 metros cuadrados, servicio de lavandería y planchado, etc.
  • Para los hoteles de dos estrellas se requiere calefacción en todas las dependencias, teléfono en las habitaciones, un mínimo de 14 metros cuadrados en las habitaciones dobles con cuartos de baño de, como mínimo, 3,5 metros cuadrados, servicio de lavandería y planchado, etc.
  • Por último, en los hoteles de una estrella se requiere calefacción en todas las dependencias, teléfonos en el 25% de las habitaciones, 12 metros cuadrados en las habitaciones dobles con cuartos de baño de, al menos, 3,5 metros cuadrados y, también, servicio de lavandería y planchado.

Por lo tanto, un empresario hotelero podrá considerar a su alojamiento de una determinada clasificación, siempre que cumpla con los requisitos mínimos que se detallan en las regulaciones autonómicas. Y, también debido a esta regulación, no siempre el cliente se queda satisfecho o considera que a un hotel “le sobran estrellas”, ya que los requisitos, como hemos podido observar, son más técnicos que de confortabilidad o calidad. Además, el hecho de que las estrellas no se revisen, puede provocar que nos encontremos con clasificaciones que hace años que no responden a la calidad del hotel.