En casi todas las películas americanas que tienen un juicio como escenario aparece un Tribunal compuesto por ciudadanos de a pie, que tienen que dar un veredicto sin haberse enfrentado nunca a una cosa similar. En nuestro país, la figura del Tribunal del Jurado o, como se conoce comúnmente, el Jurado Popular, también existe, como hemos podido comprobar en juicios harto conocidos. Pero, ¿cómo se regula en nuestro país esta figura?

En primer lugar, solo se convoca tribunal del jurado en ciertos delitos penales, que están regulados en el artículo 1.2 de la Ley Orgánica del Tribunal del Jurado. Estos delitos son los siguientes:

  • Omisión del deber de socorro.
  • Allanamiento de morada.
  • Infidelidad en la custodia de documentos.
  • Tráfico de influencias.
  • Malversación de caudales públicos.
  • Fraudes y exacciones ilegales.
  • Negociaciones prohibidas a funcionarios.
  • Infidelidad en la custodia de presos.

Además, es necesario que el delito se atribuya a una determinada persona. En el caso de que nos encontremos ante uno de los delitos anteriormente citados pero el mismo no tenga un autor conocido, tendrá lugar en primer lugar el sumario o diligencias previas. Tras ello, una vez que se consiga identificar al sujeto, se convertirá en proceso especial con competencia del Tribunal del Jurado.

Una vez que se tiene uno de estos delitos que se puede imputar a un determinado sujeto, el Juez de Instrucción convocará al investigado, a las partes acusadoras y al Ministerio Fiscal a una comparecencia. El objetivo principal de dicha comparecencia será que el investigado conozca el hecho de su imputación. Además, durante la misma, todas las partes podrán solicitar que se realicen diligencias. El Juez, oídas a las partes, podrá decidir o bien acordar el sobreseimiento o bien la continuación del procedimiento. En el segundo caso, pasarán a llevarse a cabo las diligencias.

Tras la práctica de las mismas, se da un plazo a las partes para que insten lo que estimen oportuno respecto a la posible apertura de juicio oral. Dicho plazo será de cinco días. En el caso de que ninguna parte solicite la apertura de juicio oral, el Juez acordará el sobreseimiento. Si, por el contrario, instan dicho juicio oral, las partes deberán presentar un escrito de acusación, en el cual podrán solicitar diligencias complementarias. El sujeto a quien se imputa el delito recibirá el escrito de acusación. Una vez recibido, formulará su defensa y propondrá, a su vez, las diligencias complementarias que estime oportunas.

El Juez debe decidir, por medio de un auto, la apertura del juicio oral o el sobreseimiento. En dicho auto, el Juez deberá expresar:

  • Los hechos que van a debatirse en el juicio oral.
  • El sujeto o sujetos que van a considerarse como acusados en dicho juicio oral. También, aquellos a los que se acusa de ser civilmente responsables.
  • Las justificaciones en las que se basa para proceder a abrir juicio oral.
  • El órgano que se encargará del mismo.

El Tribunal del Jurado, que contará una vez finalizado el proceso de selección con nueve miembros, se encontrará presidido por un Magistrado-Presidente que, normalmente, pertenecerá a la Audiencia Provincial. Será éste quien dicte sentencia, recoja el veredicto e imponga la pena, si cabe la misma.

Entonces, se pasa a conformar el Tribunal del Jurado, el mismo día que se haya señalado para celebrar el juicio oral. Las provincias, cada dos años, deberán elaborar una lista de posibles candidatos a ejercer de jurado. Para el proceso, de entre los que se encuentren en esa lista, se hará un sorteo escogiendo a un total de 36 personas. Se convoca el día de la apertura del juicio oral a dichas personas, que tendrán el deber de presentarse.

En el caso de que concurran por lo menos 20 de los 36 llamados, el Magistrado-Presidente procederá a interrogarlos, para comprobar que poseen todos los requisitos que la ley señala. Además, también las partes podrán recusarlos por incumplimiento de los requisitos.

Pero, si no concurren veinte, además de proceder a multar a aquellos que no se hayan presentado, se deberá realizar un nuevo llamamiento, señalando un día distinto para la apertura del juicio oral y citando al mismo a ocho candidatos más, también elegidos mediante sorteo.

Una vez cumplidos estos trámites, se procede al sorteo propiamente dicho. Durante el mismo se seleccionarán los nueve miembros que formarán, finalmente, parte del Tribunal del Jurado. Conforme vayan siendo elegidos, las partes, tanto la defensora como la o las acusadoras, podrán preguntarles lo que consideren y, además, recusar, sin necesidad de que aleguen ninguna causa, a cuatro candidatos.

Para finalizar el proceso de selección, una vez que se tiene a los nueve miembros, éstos deberán otorgar juramento o promesa.

Hay algunas especialidades en este proceso con respecto a la forma de practicar las pruebas durante el juicio oral. Serían las siguientes:

  • Los Jurados podrán, a través del Magistrado-Presidente y mediando antes una declaración de pertinencia, dirigir escritos a los acusados, a los testigos e incluso a los peritos que participen en el juicio, con el fin de que se les conteste a las preguntas que puedan aclarar los hechos sobre los que verse la prueba.
  • Podrán examinar libros, documentos, papeles y demás piezas de convicción.
  • Deberán presentarse todos y cada uno de ellos en el lugar del suceso en caso de que se realice alguna prueba de inspección ocular.
  • Podrán interrogar sobre aquellas contradicciones que puedan encontrar entre las declaraciones efectuadas por testigos, acusados y peritos en el juicio oral y aquellas que realizaron durante la fase de instrucción. Aun así, las declaraciones que se realizasen en dicha fase previa al juicio, salvo que sean de prueba anticipada, no tendrán valor como prueba.

El Tribunal del Jurado podrá disolverse por alguno de los siguientes motivos:

  • Si se produce una suspensión del juicio. Si se prolonga por un plazo mayor a cinco días, tendrá que celebrarse nuevo juicio con distinto jurado.
  • Si, una vez concluidos los informes, no existieran pruebas de cargo para condenar al acusado. Se dictará, por tanto, una sentencia absolutoria.
  • Si se produce la terminación del procedimiento por sentencia de conformidad.
  • Si los que mantenían la acusación la retiran, produciéndose también sentencia absolutoria.

En caso de que no se disuelva, el Magistrado-Presidente deberá redactar un cuestionario para que los miembros del Jurado decidan sobre el objeto del veredicto. Éstos se retirarán para deliberar, debiendo permanecer en todo momento incomunicados. Votarán sobre los hechos y sobre la culpabilidad del acusado. Los hechos contrarios a los acusados y la culpabilidad necesitan de siete votos. Los hechos favorables al mismo y la inculpabilidad, cinco. El Magistrado-Presidente podrá devolver el acta que el Jurado le entregue con el resultado si considera que existen defectos o se carece de las mayorías oportunas. Cuando se producen más de tres devoluciones, se deberá convocar nuevo juicio oral y sortear de nuevo a los miembros del Tribunal.

Si no adolece de ningún defecto, el portavoz deberá leer el veredicto en audiencia pública y el Tribunal del Jurado, en ese momento, finalizará sus funciones.