En algunas ocasiones surge la duda de si nuestro ordenamiento jurídico permite tener un trabajo remunerado y, al mismo tiempo, estar cobrando el subsidio de desempleo, es decir, el paro. A su vez, también hay toda una miríada de situaciones en las que nos podemos preguntar si seguimos conservando nuestro derecho, por ejemplo, si estamos en situación de prácticas universitarias o si estamos cobrando la pensión por viudedad.

En primer lugar, tenemos que ver si es posible tener un empleo respecto al paro como tal, es decir, a la modalidad contributiva de la prestación por desempleo. Esta prestación la reciben todos aquellos trabajadores que hayan tenido un contrato laboral durante 360 días en los últimos seis años. Si bien, la regla general aplicable es que no es compatible cobrar la prestación por desempleo a la vez que tenemos un trabajo remunerado, pues el desempleo perdería de esta manera su naturaleza, hay algunas excepciones importantes. Pero hay que tener en cuenta que hacerlo de manera contraria a la ley supone un fraude contra la Seguridad Social, pudiendo llegar a imponerse incluso penas de prisión.

En los contratos de apoyo a emprendedores, que son de un tipo de contrato especial, se puede cobrar el 25% de la prestación. Este tipo de contrato se caracteriza por solo poder llevarse a cabo por empresas que tengan menos de cincuenta trabajadores. Además, este tipo de contrato es de tiempo indefinido, de jornada completa o parcial y cuyo periodo de prueba dura todo un año.

Además, se puede solicitar por aquellas personas que están trabajando a tiempo parcial. Eso sí, la prestación se disminuirá en proporción a la jornada que se tenga en el empleo a tiempo parcial. Por ejemplo, si una persona cobraba de prestación un total de 800 euros, al pasar a tener un empleo parcial en el que trabajará durante cuatro horas diarias, su jornada se reducirá en un 50% y, por tanto, pasará a cobrar una prestación de 400 euros. Del mismo modo se reducirá un 30%, un 70%, etc., según corresponda.

También, en el caso de trabajadores mayores de 55 años, podrá trabajar a tiempo completo y seguir cobrando su prestación. Para poder compatibilizar ambas cosas, el contrato deberá ser, o bien indefinido, o bien tener una duración por lo menos de tres meses. En este caso, la cantidad a percibir de subsidio será del 50% y, además, se deberá solicitar la autorización expresa del Servicio de Empleo.

Por otro lado, respecto a la prestación asistencial, es decir, alguno de los subsidios no contributivos de desempleo, se podrá cobrar también en función de las horas que se trabaje pero si el salario es superior a la renta que se establece para cobrar este tipo de prestaciones, no se podrá seguir percibiendo la prestación. Una vez finalizado el contrato parcial, se volverá a cobrar el subsidio.

Otra situación que puede parecer conflictiva es cobrar el subsidio de desempleo y, a su vez, ser beneficiario de algún tipo de beca. Serán compatibles aquellas becas que compensen gastos, pero no aquellas que se abonan por los servicios que se realizan. Las de investigación, en caso de tener dedicación exclusiva, será incompatible y, además, se asimilará a estar trabajando.

Respecto a la pensión de viudedad, es compatible. En el caso de la modalidad no contributiva solo se percibirá si con la pensión no se llega al importe máximo de renta para percibir dicho subsidio.

En cuanto a las prácticas universitarias, será compatible siempre y cuando dichas prácticas no sean de dedicación exclusiva. Pero siempre y cuando junto a las prácticas se dé al universitario de alta en la Seguridad Social, esta situación se equipararía a un empleo, por lo que se aplicaría lo ya visto en el caso de los contratos a tiempo parcial.

Un caso importante es el de los autónomos. La regla general es que es totalmente incompatible ser autónomo y cobrar una prestación por desempleo. Ahora bien, en el caso de trabajadores que se hagan autónomos y tengan prestación por desempleo, podrán compatibilizar ambas durante un máximo de 270 días, que se reducirá en el caso de que el importe que restaba fuera inferior. Para poder acogerse a esta excepción será necesario que el autónomo tenga una edad inferior a treinta años y que no tenga a ningún trabajador contratado.

En el caso de que el trabajador haya sufrido un despido improcedente en su anterior empresa, dicha compañía tendrá que indemnizar al mismo con una cantidad que se calculará en función de la antigüedad del trabajador en la empresa. ¿Sería compatible pues percibir esta indemnización por despido y a la vez cobrar la prestación por desempleo? Sí, totalmente. En cuanto a la prestación no contributiva, es decir, al subsidio, ni siquiera se tendrá en cuenta el importe de la indemnización para otorgar o no el subsidio.

También hay que tener en cuenta aquellas situaciones en las que una persona recibe una prestación de desempleo y, a su vez, está cobrando dietas por su cargo de consejero en una Sociedad. Es decir, en el caso de una empresa mercantil que se encuentre administrada por un consejo de administración o Junta, si uno de los consejeros recibe, en concepto de dietas, algún tipo de importe por asistir a las reuniones o ejercer dicho cargo. Para que pueda propugnarse su compatibilidad será necesario que las funciones que se realicen no puedan ser consideradas como actividades laborales. Por ejemplo, una dieta recibida en concepto de asistencia no se consideraría laboral, pero otro tipo de dietas podrían perfectamente encuadrarse como actividades laborales, como por ejemplo aquellas que impliquen algún tipo de apoderamiento del consejero.

Por último, otro punto importante y conflictivo es la prestación simultánea de la pensión por jubilación y la prestación por desempleo. Según dice el artículo 213 de la Ley General de Seguridad Social, el disfrute de una pensión de jubilación es incompatible con el trabajo del pensionista. Ahora bien, también establece ciertas excepciones. En primer lugar, respecto a la jubilación parcial, en forma similar a lo ya dicho sobre la compatibilidad con un trabajo a tiempo parcial. Además, también entrarían aquí los supuestos de jubilación flexible o aquellas prestaciones que se perciban en concepto de jubilación desde el extranjero.