Hay una serie de pensiones de la Seguridad Social, denominadas prestaciones por muerte y supervivencia, que se ocupan de paliar la pérdida económica que supone a algunas personas perder un familiar cercano, cuando dependían económicamente del mismo. La pensión de viudedad, junto a otras como el auxilio por defunción o la pensión de orfandad, pertenece a este tipo de prestaciones públicas.

Se podría definir a la pensión de viudedad como aquella prestación de carácter económico que se concede la pareja de un fallecido, ya sea pareja unida por un vínculo matrimonial, o de pareja de hecho, siempre que se cumplan una serie de requisitos, tanto por parte del futuro beneficiario de la pensión como por parte del fallecido.

En cuanto a los requisitos que debe cumplir la persona fallecida, por regla general debería haber estado afiliado a la Seguridad Social, además de encontrarse en situación de alta o situación asimilada alta y haber cotizado un número mínimo de años. Este mínimo de cotización, su el fallecimiento ocurrió debido a una enfermedad común, se encuentra en los 500 días en un periodo, que debe ser ininterrumpido, de cinco años inmediatamente anteriores al fallecimiento. En el caso de que se trate de una persona sin obligación legal de cotizar, este periodo se contabilizará respecto a los cinco años inmediatamente anteriores al fin de dicha obligación.

Ahora bien, no se exige cumplir este periodo mínimo de cotización en el caso de que la muerte fuera causada por un accidente, con independencia de que su origen fuera laboral, o por una enfermedad de tipo profesional.

Si el trabajador fallecido no se encontraba en alta en el momento del fallecimiento, también tendrá derecho de viudedad siempre que cumpla el requisito de haber cotizado un mínimo de quince años.

También se cumplen los requisitos si el fallecido se encontraba recibiendo una prestación de maternidad, paternidad, riesgo durante el embarazo o durante la lactancia o incapacidad temporal, cuando se cumplan los requisitos de cotización de cada una de estas prestaciones. También los beneficiaros de prestaciones por incapacidad permanente, incluso cuando eligieron la prestación por tanto alzado en el caso de la total, y los beneficiarios de prestaciones de jubilación contributiva, o aquellos que tenían derecho a la misma pero que falleciesen sin solicitarla.

En el caso de que un trabajador hubiera desaparecido en accidente, laboral o no, también se tendrá derecho a percibir la pensión de viudedad, una vez que se presuma su muerte, pasados noventa días naturales desde el acaecimiento del hecho.

Una vez vistos los requisitos que debe cumplir el fallecido, hay que pasar a analizar aquellos requisitos que debe cumplir el beneficiario, es decir, la persona que va a recibir esa pensión. Pueden darse varios supuestos:

  • Que se trate del cónyuge de la persona fallecida. En este caso, si la muerte ha sido causada por una enfermedad común, para que se tenga derecho a percibir la prestación el matrimonio debió celebrarse con una anterioridad de un año, mínimo, al fallecimiento. No será necesario si existen hijos comunes o si se puede demostrar que se ha convivido durante un periodo de dos años, sumando el periodo de convivencia matrimonial y el tiempo que se hubiese convivido sin casarse. Si no se cumplen estos requisitos, se puede acceder a la Prestación temporal de viudedad.
  • Que se trate de un ex cónyuge, es decir, que ha mediado entre ellos el divorcio o bien una separación. En este caso se exige que no se haya contraído un nuevo matrimonio o pareja de hecho y que se tenga derecho a percibir una pensión compensatoria que se ha extinguido por motivo del fallecimiento. En el caso de que la situación proceda de un momento posterior a 2013, se tendrá derecho igualmente en el caso de que la persona tenga más de 65 años, no se tenga derecho a percibir ningún tipo de pensión pública y se haya mantenido el matrimonio por un periodo mínimo de 15 años, aunque no se tenga derecho a pensión compensatoria.
  • Que se trate de la pareja de hecho del fallecido. Se debe haber inscrito esta situación en el registro que corresponda con una antelación mínima de dos años al fallecimiento y que hubiesen convivido durante un mínimo de cinco años. Además, ninguno de los miembros de la pareja puede haber estado impedido para casarse o ya casado.
  • Que se trate de un matrimonio declarado nulo si se tiene derecho a indemnización.

Puede darse el caso de que exista más de una persona que cumpla estos requisitos. Por ejemplo, si se trata de un trabajador fallecido que se encontraba divorciado y casado. En este caso, se reparte la pensión según el tiempo en que cada una de estas personas hubiere estado vinculada a la persona fallecida, siempre quedado el 40% mínimo de la prestación al último cónyuge.

Para obtener esta pensión se deberá cumplimentar un modelo de solicitud y presentarlo, junto con cierta documentación, en cualquier Centro de Atención e Información de la Seguridad Social del Instituto Nacional de la Seguridad Social. Si se trataba de un trabajador del mar, se deberá presentar en la Dirección Provincial del Instituto Social de la Marina, el ISM.

La documentación básica es el DNI, o en el caso de los extranjeros el pasaporte o documento válido y el NIE, el acta de defunción y, dependiendo de la relación que unía al beneficiario con el fallecido, el libro de familia, la sentencia judicial y convenio regulador o la acreditación de la constitución como pareja de hecho, junto con una serie de documentación relacionada con dichas relaciones. Por otro lado, cierta documentación puede ser necesaria en algunos casos concretos. El plazo máximo para dar una respuesta a la solicitud es de 90 días.

En cuanto al momento para solicitarla, se podrá presentar la solicitud en cualquier momento, pero si han pasado más de tres meses desde que se produjo el fallecimiento el beneficiario solo tendrá derecho a percibir los tres meses anteriores a la concesión.  Presentada la solicitud, si el fallecido estaba dado de alta o en situación asimilada, se cobrará desde el día siguiente al fallecimiento y si era pensionista, desde el primer día del mes siguiente a la fecha de fallecimiento.

La cuantía de la prestación de viudedad se calcula aplicando a la base reguladora un porcentaje del 52%, aunque se puede aumentar éste en el caso de que se tengan cargas familiares y se carezcan de ingresos o éstos no sean suficientes, hasta un 70%.

Por regla general, la pensión tendrá 14 pagas, 12 ordinarias junto con las extraordinarias de junio y noviembre. Pero será de 12 pagas, encontrándose las extraordinarias prorrateadas, en el caso de que el fallecimiento se debiera a contingencias profesionales, ya sea accidente de trabajado o enfermedad profesional.

Hay que tener en cuenta que la pensión de viudedad es computable a efectos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

En cuanto a la extinción, las causas de que se deje de percibir esta prestación económica son:

  • Haber sido condenado mediante sentencia firme por haber causado la muerte de la persona fallecida.
  • Haber sido condenado por violencia de género.
  • Haber sido declarado desaparecido el trabajador y haberse demostrado posteriormente su supervivencia.
  • Haber contraído el beneficiario nuevo matrimonio. SI bien es cierto que existen una serie de excepciones en las cuales se puede seguir percibiendo la prestación aun después de haber contraído un nuevo matrimonio, en ningún caso se podrán percibir dos pensiones de viudedad.
  • Finalmente, con la muerte del beneficiario, se extingue la pensión.

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