El contrato fijo discontinuo es una de las diferentes modalidades contractuales que nuestro Ordenamiento Jurídico nos proporciona, que tiene cierta especialidad. Bien es cierto que en muchas ocasiones en que podría ser aplicable, no se utiliza y se hace en cambio el clásico contrato temporal eventual.

¿Qué es un contrato fijo discontinuo? Encontramos, principalmente, su regulación en nuestro Estatuto de los Trabajadores, concretamente en su artículo 15. Es aquel en el que se contrata a una persona para realizar un trabajo estable pero discontinuo al mismo tiempo. Es decir, el trabajo es estable porque se repite año tras año en el mismo periodo de tiempo, pero es discontinuo porque, precisamente, solo se requiere en un periodo de tiempo. Es irrelevante que se sepa con certeza la fecha o no. A modo de ejemplo, podríamos decir que sería uno de estos contratos aquel que se formalice para tener un monitor de campamento durante los meses de julio y agosto, si bien durante el resto del año no se precisa. También es característico de la temporada de recogida de la fruta, de los socorristas de piscinas hoteleras, etc. Es decir, lo característico es que es una necesidad de empleo que se produce todos los años en un mismo periodo de tiempo.

El trabajador pertenecerá a la empresa tal como lo hace cualquier persona con contrato indefinido, es parte de la plantilla, gozando pues de los mismos derechos y obligaciones que el resto de sus compañeros, aunque solo preste sus servicios durante una temporada cíclica.

Para formalizar un contrato de este tipo, es necesario que conste de forma escrita. Además, se requiere que se formalice a través de una forma oficial, que es el modelo oficial de contrato indefinido fijo-discontinuo que ofrece el Servicio Público de Empleo Estatal. Por otro lado, es necesario que en el contrato se expresen ciertos extremos de forma necesaria:

  • La duración que tendrá la actividad para la que se le contrate, de forma estimada.
  • El orden de llamamiento, que se puede establecer mediante el Convenio Colectivo que sea aplicable en la empresa que se trate. Esto no es otra cosa que la forma en que se realizará el llamamiento para reincorporarse al trabajo.
  • La jornada laboral que tendrá el contratado y su distribución, aunque sea de forma estimada. Todos los trabajadores fijos discontinuos podrán estar contratados por jornada completa o por jornada parcial. Si no se establece por escrito, se presumirá que la jornada es a tiempo completo. Será la empresa la que tenga que destruir tal presunción y demostrar que el trabajador se encontraba contratado a tiempo parcial.

Respecto al llamamiento, será la propia empresa la que deberá realizarlo para que el trabajador se incorpore a su puesto de trabajo cuando comience el periodo de actividad para el que se le ha contratado. La empresa tiene la obligación de llamar al trabajador, según el orden de llamamiento que se haya establecido. Si incumple dicha obligación, el trabajador podrá reclamar la situación como si se tratara de un despido improcedente y, por tanto, podrá llevar a la empresa ante la jurisdicción social. Se contará como día inicial para el cómputo de la reclamación por despido el día en que el trabajador tuvo conocimiento de que no se le iba a convocar por parte de la empresa. El llamamiento realizado por la empresa no tiene que ser, como sí en el caso del contrato, escrito.

El llamamiento se considera como un derecho, de forma auténtica. No es una expectativa o una preferencia para contratar a ese trabajador en perjuicio de otros posibles, sino un derecho propiamente dicho.

Las cotizaciones que se deben realizar a la Seguridad Social por parte de estos trabajadores se calcularán con respecto a su salario mensual y las horas complementarias que hayan podido o no realizar. Tienen algunas especialidades respecto al tratamiento del desempleo, pero en todo lo demás estos trabajadores tendrán el mismo tratamiento que un indefinido común por la Seguridad Social, es decir, la misma protección social que el sistema garantiza a todo trabajador por el hecho de serlo.

Finalizado el periodo de actividad para el que se le contrata, el trabajador entrará en situación legal de desempleo y podrá, por tanto, acceder a la prestación por desempleo. Cuando comience de nuevo a realizar su actividad laboral cíclica, dejará de percibir la prestación por desempleo. Además, también podrá acceder al desempleo cuando finalice su actividad laboral si la causa de la finalización es ajena a él.

Se pueden establecer, por Convenio Colectivo, mecanismos mediante los cuales se convierta a los trabajadores con contrato temporal de tipo eventual en trabajadores fijos discontinuos.

Las empresas que contraten o mantengan a trabajadores de este tipo, según establece la legislación vigente, gozan de ciertos beneficios. Así, tendrán bonificado el 50% de las cuotas que corresponda abonar por parte de la empresa a la Seguridad Social. Esta bonificación se aplicará a aquellas empresas que pertenezcan al sector del turismo, el comercio o la hostelería y que generen actividad productiva durante un periodo de tiempo determinado.

Por lo tanto, este sería el contrato que se debería hacer en muchas ocasiones en las que se formalizan contratos temporales eventuales o de obra o servicio. ¿Qué dice el Tribunal Supremo a este respecto? Pues bien, nuestro Supremo considera que deberían formalizarse mediante este tipo de contrato todos aquellos puestos de trabajo en los que la actividad o necesidad de trabajo se reitera en el tiempo, aunque sea por periodos limitados. En cambio, se establece como propio de los contratos temporales eventuales aquellos en los que la contratación se realiza para una actividad excepcional u ocasional, siendo la necesidad de trabajo, en principio, imprevisible y sin reiteración posible. Por ejemplo, se considerará que se deberá formalizar contrato de fijo discontinuo a aquel empleado que presta sus servicios durante el periodo de rebajas, que se repite todos los años en una misma época. Por el contrario, si la empresa realizase una oferta en la que se prevé una gran demanda pero que no va a volver a reiterarse, se formalizaría en ese caso un contrato temporal eventual o de obra y servicio para atender ese aumento de demanda puntual.