A nadie le resulta ajeno el concepto de hora extraordinaria, es algo que todo el mundo ha oído y buena parte ha hecho. Según nuestro ordenamiento jurídico, se considera como hora extraordinaria aquella que se realiza por encima de la duración máxima de la jornada ordinaria. Además, según nuestro Estatuto de los Trabajadores en su artículo 40, la jornada laboral puede estar pactada por un convenio colectivo o por el contrato singular de cada trabajador, pero se pone siempre el límite de 40 horas semanales. Todas aquellas horas que se sitúen por encima de la jornada laboral pactada, si se pactó una distinta, o de las 40 horas semanales si no se hizo, se considerará como una hora extraordinaria.

Lo primero que hay que hacer es una distinción entre las horas extraordinarias, propiamente dichas, y las horas complementarias. Este segundo tipo de horas solo tienen cabida en aquellos contratos que sean a tiempo parcial y se acordarán en el mismo contrato, o con posterioridad, pero siempre por escrito. Este tipo de horas complementarias no podrán superar el 15% de las horas ordinarias, aunque los convenios podrán establecer otra cosa, siempre que no se exceda del 60% de la jornada de trabajo. Estas horas complementarias, además, siempre se retribuyen y tienen el mismo valor que las horas ordinarias.

Por regla general, la prestación de horas extraordinarias es algo voluntario y libre, salvo que haya recaído algún tipo de pacto, ya sea individual, ya sea colectivo. Además, según el artículo 36 del Estatuto de los Trabajadores, está prohibido que los trabajadores nocturnos realicen horas extraordinarias. Se considera, según este mismo precepto, que un trabajador es nocturno cuando realiza al menos en periodo nocturno una parte igual o superior a tres horas de su jornada diaria de trabajo o aquel que se prevea que se puede realizar una parte no inferior a un tercio de su jornada de trabajo anual. Respecto a lo que se considera como tiempo de trabajo nocturno, será aquel que tenga lugar entre las diez de la noche y las seis de la mañana.

A pesar de esta prohibición general, un trabajador nocturno, podrá superar su jornada ordinaria en los siguientes casos:

  • En aquellos sectores de actividad que tengan aprobada una ampliación de su jornada. En este caso, no se podrá superar una jornada de ocho horas diarias de media en el periodo de referencia de cuatro meses.
  • En el caso de que se trate de evitar o reparar algún siniestro o algún daño extraordinario o urgente. En este caso, el periodo de referencia será de cuatro semanas.
  • Por último, si se han producido relevos de turnos irregulares, siempre que la causa sea ajena a la empresa. El periodo de referencia para este último caso será el mismo que el del anterior.

Si se amplía la jornada ordinaria, se deberán reducir las de los días siguientes hasta que se alcance el promedio en el periodo de referencia que corresponda.

También se establece una prohibición de realizar horas extraordinarias sobre los menores de 18 años, que no podrán realizarlas en ningún caso. Ya hablamos en este artículo sobre el trabajo y los menores de edad.

Una última prohibición de realizar horas extraordinarias recae sobre los trabajadores que lleven a cabo su empleo en el interior de una mina, aunque en este caso se permitirían aquellas que sean debidas a la fuerza mayor.

Por otro lado, podemos dividir las horas extraordinarias en dos tipos o grupos, cada uno de ellos con su regulación y sus peculiaridades.

En primer lugar, estarían las horas extraordinarias consideradas como obligatorias o forzosas. Son la excepción a la regla general de que las horas extraordinarias son voluntarias. Se dan en unos supuestos muy concretos que están establecidos en nuestro ordenamiento. Primeramente, se considerarán como horas extraordinarias forzosas u obligatorias aquellas que se hayan pactado en el convenio colectivo o en el contrato de trabajo. En este caso, se tendrán que respetar los límites legales. Además, si el trabajador incumple su deber de realizar estas horas extraordinarias, el empresario podrá imponerle medidas disciplinarias. También estarían incluidas dentro de del concepto de horas extraordinarias forzosas aquellas que se deban a una causa mayor. Por ejemplo, se considerará una causa mayor una reparación urgente o el acaecimiento de un accidente que se haya de solucionar.

En segundo lugar, estarían las horas extraordinarias voluntarias, que son lo normal o común, cuando no se den ninguno de los presupuestos de las horas extraordinarias obligatorias. Lo más normal es que, cuando hablamos de horas extraordinarias, nos refiramos a este tipo de horas de carácter voluntario.

Además, el Estatuto de los Trabajadores fija una serie de límites a la realización de horas extraordinarias. Este límite, según el artículo 35 de dicho cuerpo legal, es de 80 horas anuales, cuando se trate de un trabajador que preste sus servicios a tiempo completo. Si se superase dicho límite, la empresa podría ser sancionada. Aun así, no se tienen en cuenta para alcanzar el límite aquellas horas extraordinarias forzosas por accidente o urgencia y aquellas horas que sean compensadas a través de un descanso dentro de los cuatro meses siguientes a la realización. Además, el artículo 35.2, en su último inciso, señala que el Gobierno tiene la potestad de reducir este número máximo de horas extraordinarias, dentro de un periodo de tiempo determinado, ya sea para todos los trabajadores o solo para algunas ramas o ámbitos territoriales, con el fin de incrementar las posibilidades de colocación laboral.

Por último, respecto a la retribución de las horas extraordinarias, se establece que se debe realizar, o bien a través de un descanso correspondiente a las horas realizadas dentro de los cuatro meses siguientes a la realización de esas horas extras, o bien a través de una retribución económica. En el segundo caso, es necesario que la retribución de dichas horas extraordinarias venga como tal concepto en la nómina del trabajador que las haya realizado. Además, en ningún caso podrá ser pagada una hora extraordinaria por una cantidad inferior a la de la hora ordinaria, si bien en la mayoría de ocasiones la retribución de este tipo de horas viene reglada en el convenio colectivo correspondiente, pero se debe respetar lo dicho.

Respecto a la opción de su la hora extraordinaria se abona en descanso o mediante el pago de una cantidad, el empresario no tiene dicha facultad de elección. Ésta recae sobre lo que se haya establecido en el convenio colectivo aplicable o en el contrato. Si no se ha dicho nada, se procederá a la compensación mediante el descanso.

Hay que tener en cuenta también que los representantes de los trabajadores tienen derecho a ser informados mensualmente por el empresario de las horas extraordinarias realizadas por los trabajadores.