Cuando pensamos en derecho de alimentos, irremediablemente nos trasladamos a sentencias de separación o divorcio en las que existen hijos menores que se deben mantener por el padre que no posee la custodia. Pero el derecho de alimentos no se extingue ahí, sino que va más allá.

Primero, tendremos que ver qué entendemos por derecho de alimentos. Según nuestro Código Civil, este derecho es aquella relación jurídica que se establece entre dos sujetos unidos por vínculos, tanto matrimoniales como de parentesco y que supone que, ante situaciones de necesidad, uno tiene derecho a exigir al otro los alimentos que precise para su subsistencia.

Cabría preguntarse entonces qué son los alimentos. ¿Se refieren tan solo a la comida que esa persona necesitada pueda necesitar? No exactamente. En nuestro Derecho se entiende por alimentos todo aquello que sea indispensable para el sustento. Por lo tanto, estarían incluidos, además, la habitación, el vestido y la asistencia médica. Además de esto, podría incluir la educación o instrucción si el necesitado fuese menor de edad o si, aun habiendo cumplido ya la mayoría de edad, no pudiera haber acabado su formación por causa que no le sea imputable, es decir, sin culpa por su parte.

Esta obligación es recíproca, es decir, que en caso de necesidad cualquiera puede, tanto pedir alimentos, como procurarlos.

Estará obligado a prestar alimentos el cónyuge, los ascendientes, los descendientes y los hermanos. Ahora bien, respecto a estos últimos, solo se incluirían aquellos alimentos que sean necesarios para la vida, es decir, aquellas necesidades que se consideran básicas o mínimas. Si la situación de necesidad es culpa del alimentista, es decir, del sujeto necesitado, perderá su derecho a recibir alimentos.

Por lo tanto, este derecho no se agota en los ya citados casos de hijos menores con padres separados o divorciados. Por el contrario, se extiende además a aquellos vástagos que ya se habían emancipado años atrás pero que debido a la crisis económica han perdido sus trabajos y se ven obligados a regresar al hogar familiar de sus progenitores o a solicitar su auxilio para conseguir llegar a fin de mes. Por otro lado, también se incluirían aquellas situaciones en que sucede al contrario, son los padres los que no consiguen afrontar todos los gastos que se les presentan con su exigua pensión y deben acudir al amparo de sus hijos.

En este derecho hay que distinguir dos momentos: cuándo la obligación existe y cuándo es jurídicamente exigible. El primer momento se dará cuándo la necesidad del alimentista haya surgido. En cambio, tan solo se considerará jurídicamente exigible cuando se haya impuesto una demanda judicial solicitándolos.

Hay dos formas de proceder al pago de los citados alimentos:

  • En primer lugar, se puede pagar una pensión alimenticia.
  • En segundo lugar, se puede acoger en el propio hogar del alimentante a la persona necesitada, siempre y cuando esto sea posible.

La cuantía de los alimentos se establecerá en función de las posibilidades del obligado. Es decir, solo deberá prestarlos si su situación económica se lo permite, y según la cuantía de sus ingresos, se determinará el importe. Para calcular el importe obviamente también se tendrán en cuenta las necesidades de la persona que solicita los alimentos.

La cuantía de los alimentos no es inamovible. Puede, en un momento posterior, tanto incrementarse como reducirse, si cambian las necesidades del sujeto con derecho a recibirlos o aumentan o disminuyen los recursos económicos del obligado a prestarlos.

En el caso de que existan dos o más personas con derecho a recibir alimentos, el Código Civil establece un orden de prelación que se debe seguir si tan solo hay un solo obligado, para el caso de que éste carezca de medios suficientes para atender a ambos. El orden es el siguiente:

  • El cónyuge.
  • Los descendientes de grado más próximo. Es decir, primero los hijos, luego los nietos, etc.
  • Los ascendientes de grado más próximo. Es decir, primero los padres, luego los abuelos, etc.
  • Los hermanos, estando en último lugar los que solo sean uterinos o consanguíneos, que son aquellos que proceden de la misma madre, pero diferente padre o viceversa.

Aunque respecto a este orden de prelación hay que tener en cuenta que, si los hijos aún se encuentran sometidos a la patria potestad, es decir, se encuentran en situación de minoría de edad o de discapacidad, tendrán preferencia con respecto al cónyuge.

¿Qué ocurre si dos personas se encuentran obligadas a prestar alimentos a un solo individuo con necesidad? Por ejemplo, en el caso de que un padre necesitase cobijo y tuviera dos o más hijos. Pues bien, en este caso se repartirá el pago de la pensión de una forma que resulte proporcional a sus ingresos. Aunque el Juez podrá obligar a que uno solo de los obligados preste alimentos, de manera provisional, en aquellos casos en que se presente una urgente necesidad. Pero, en todo caso, aquel obligado que haya prestado los alimentos en su totalidad, tendrá derecho a reclamar al resto aquella parte que les corresponda.

La cesación de la obligación alimenticia, según el artículo 152 del Código Civil, se produce por:

  • La muerte del alimentante o del alimentista.
  • La reducción de la fortuna del obligado. En estos casos, la persona que antes tenía el deber de prestar alimentos, si continuase abonándolos, no podría hacer frente a sus propias necesidades y las de su familia.
  • La mejora de la situación económica del que poseía el derecho de alimentos, puesto que ya no precisa de esta atención para su subsistencia.
  • Cuando el alimentista hubiese cometido alguna falta de las que dan lugar a la desheredación. Estas causas serían, entre otras, haber sido condenado en juicio por atentar contra la vida del obligado a prestar alimentos o haberle acusado de algún delito con pena de prisión y que posteriormente se haya ratificado la falsedad de la acusación.
  • También se producirá la cesación cuando el alimentista sea descendiente del obligado y su necesidad provenga de su mala conducta o su falta de aplicación al trabajo, siempre y cuando esta causa subsista.