Antiguamente, para realizar transacciones comerciales entre lugares lejanos, había que transportar el dinero de un lugar a otro, con las consiguientes molestias que eso originaba. Por ello, se comienzan a utilizar documentos que puedan sustituir al dinero en efectivo. De esta forma, nace la letra de cambio, que es una conjunción de dos documentos: un pagaré cambiario y un mandato de pago. Aunque es un documento que, en la actualización, ha decaído bastante en su uso, siendo sustituido por otros medios de pago como las tarjetas de crédito, sigue siendo interesante de analizar, pues ha sido un instrumento de carácter fundamental a lo largo de los años para las empresas mercantiles.

Podríamos definir la letra de cambio como un título valor a la orden nato, formal, literal, abstracto y que posee eficacia ejecutiva, incorporando una orden o mandato incondicionado de pago al vencimiento de una suma determinada de dinero. Además, hay que destacar que todos los que figuren en la letra de cambio quedarán vinculados solidariamente al pago de la letra.

En cuanto a los elementos personales de este documento, podemos encontrar al librado, al librador y al tomador, como los elementos imprescindibles:

  • Librador es aquella persona que emite la letra de cambio.
  • Tomador es el primer poseedor de la letra de cambio, la persona a la que se debe abonar la cantidad establecida.
  • Librado es aquella persona que debe efectuar el pago de la suma al tenedor el día en que se produzca el vencimiento. Para que resulte obligado a efectuar el pago, deberá aceptar la letra de forma pura, pues la causa de la aceptación resulta irrelevante. Esta aceptación debe ir expresada en la propia letra, mediante la palabra acepto o cualquier otra que resulte equivalente, y se debe firmar.

Por lo tanto, nos encontraríamos ante una relación triangular. El librador sería, por regla general, deudor del tomador y, a su vez, acreedor del librado. De esta manera, ordena que la cantidad que se le debe sea abonada a su acreedor, librándose por tanto de su deuda. La causa de la relación no debe aparecer en la letra de cambio, ya que para el documento resulta irrelevante. A su vez, pueden aparecer otros elementos, aunque no son necesarios. Por ejemplo, el tomador podría traspasar su derecho de pago a un tercero, que sería el endosatario, por medio del endoso. Comúnmente, se recibe una contraprestación económica a cambio.

Actualmente, para conocer la regulación de la letra de cambio, hay que acudir a la Ley 19/1985, de 16 de julio, Cambiaria y del Cheque. Concretamente, esta Ley se ocupa de la letra de cambio en su Capítulo primero, “de la letra de cambio y del pagaré”.

Para que una letra de cambio se considere válidamente emitida, debe contener ciertos datos, que se relatan en el artículo 1 de la ya citada Ley Cambiaria y del Cheque. Estos datos son los siguientes:

  • La propia denominación de letra de cambio, que se deberá expresar en el idioma que se haya empleado para redactar la letra.
  • Un mandato puro y simple de pagar una suma determinada de dinero. Esta suma puede estar expresada en cualquier moneda que esté admitida a cotización oficial.
  • El librado, que, como ya indicamos anteriormente, es la denominación que recibe la persona que debe pagar la cantidad establecida.
  • La fecha en la que la letra de cambio vence.
  • El lugar en el que se debe realizar el pago.
  • El nombre de la persona a quien se debe realizar ese pago.
  • La fecha y el lugar en el que la letra ha sido librada.
  • La firma del librador, que, recordamos, es quien ha emitido la letra de cambio.

Tal y como expresa el artículo 2, si falta alguno de los datos anteriormente citados, no se podrá considerar al documento como una letra de cambio, salvo que se trate de unos datos concretos, cuya ausencia se salva mediante ciertas presunciones. Son los llamados requisitos naturales. De esta manera, si el dato que falta es la fecha de vencimiento, la letra será pagadera a la vista. Si lo que no se expresa es el lugar de pago, se considerará como tal el domicilio del librado. En el caso de que no se exprese el lugar en el que ha sido emitida la letra de cambio, se considerará como tal el domicilio del librador. Por otro lado, si la letra se gira contra más de un librado, se entiende que se dirige indistintamente a cada uno de ellos.

En cuanto al vencimiento de la letra de cambio, pueden indicarse de formas distintas. Sería, como ya hemos señalado, la fecha en la cual se debe efectuar el pago al tomador tal y como se expresa en el documento. Hay cuatro posibles fórmulas:

  • A la vista. Quiere decir que la letra será pagadera en el momento en que se muestre al librado.
  • A un plazo desde la vista. Significa que se deberá pagar la letra de cambio una vez transcurra el plazo indicado, de días o de meses, desde que se aceptó la letra.
  • A un plazo desde la fecha. Será pagadera la letra de cambio una vez que transcurra un plazo determinado desde el libramiento de la letra.
  • A fecha fija. La letra será pagadera el día que la propia letra fija.

Se puede introducir una cláusula para el devengo de intereses siempre que la letra de cambio sea pagadera a la vista o a un plazo desde la vista, como indica el artículo 6 de la ley Cambiaria y del Cheque. En otro caso, dicha cláusula se tendrá por no puesta.

Por lo que respecta al endoso, éste transmite todos los derechos que acarrea la letra de cambio. Si se escribe en la letra “no a la orden”, dicha letra no se podrá transmitir, sino, como indica el artículo 14, en la forma y con los efectos de una cesión ordinaria. Además, el endoso siempre debe ser total, puro y simple, considerándose toda condición como no escrita, siendo nulo el endoso parcial y considerando el endoso al portador como un endoso en blanco. Una vez que se ha endosado la letra, se podrá endosar de nuevo.