A la hora de lanzarse a la piscina y crear una sociedad o empresa, una de las dudas que pueden surgir es cuál es la forma jurídica que debemos adoptar para la misma. Cada una tiene ciertas ventajas o inconvenientes según el caso concreto, pues sus funciones, características y requisitos son bien distintos.

Vamos a ver cuáles son las formas jurídicas más importantes que nos ofrece nuestro ordenamiento jurídico.

  • Empresario individual

Es lo que se conoce como autónomo. Se puede definir como la persona física que inicia una actividad por su propia cuenta, sin someterse a ningún tipo de organización o de dirección de un tercero, es decir, que decide autoemplearse. Es la más utilizada por pequeños comerciantes y profesionales.

En este caso, la personalidad jurídica y la personalidad del empresario son coincidentes. La responsabilidad que, como veremos, es una de las características y cuestiones más importantes a tener en cuenta cuando se trata de escoger forma jurídica, es ilimitada, es decir, el empresario responde de las deudas y obligaciones que se generen incluso con su propio patrimonio personal, no solo con el aportado a la empresa.

Para constituir este tipo de forma de organización no se necesita trámite alguno, con la excepción de aquellos autónomos que quieran dedicarse a la explotación de buques mercantes, sean o no de su propiedad. Tampoco hay ningún tipo de capital mínimo.

Los empresarios individuales tributan a través del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), no por el Impuesto de Sociedades.

  • Sociedad Anónima

Es la forma de organización más común en las grandes empresas. Su característica principal es la responsabilidad patrimonial limitada, es decir, los socios solo responden de las deudas y obligaciones hasta donde alcance su aportación al capital social, que, también como característica definitoria, se encuentra dividido en acciones. Además, por regla general, las acciones son de libre transmisión.

Para constituir este tipo de sociedad, que debe tener obligatoriamente en su denominación las palabras “Sociedad Anónima” o su abreviatura (SA), se necesita contar con un capital mínimo de 60.000 euros, completamente suscritos y desembolsados en un mínimo del 25%.

No es necesario que existan varios socios para constituirla puesto que existen las Sociedades Anónimas Unipersonales, en las que el número de socios es tan solo de uno.

Para constituirla es necesario que se haga mediante escritura pública, que debe incluir los estatutos que vayan a regir la sociedad, y posteriormente inscribirla en el Registro Mercantil. Con esta inscripción, la Sociedad Anónima adquiere su personalidad jurídica.

  • Sociedad Anónima Europea

También denominada SE o Societas Europaea. Se trata de una Sociedad Anónima que se constituye conforme al derecho de la Unión Europea.

Respecto a la Sociedad Anónima ofrece una serie de ventajas a tener en cuenta cuando se quiere operar en varios países pertenecientes a la Unión. En primer lugar, el funcionamiento de estas empresas se verá simplificado y abaratado, pues se podrán agrupar sus operaciones bajo una sola marca, gestionándola sin necesidad de ubicar filiales en cada país. Además, la movilidad que tienen estas sociedades en el mercado único es mayor y permiten a los trabajadores participar en la gestión empresarial.

Las formas de constitución de una SE es mediante la fusión de varias SA, mediante la constitución de un holding, a través de la constitución de una SE filial o transformando una Sociedad Anónima en una SE.

Su capital mínimo es superior al de la SA, pues asciende a 120.000 euros. Además, se deben cumplir ciertos requisitos, como crear un acuerdo de participación de los trabajadores en los órganos sociales.

  • Sociedad de Responsabilidad Limitada

También llamada Sociedad Limitada, SRL o SL. Es el tipo de sociedad más común en nuestro país. Al igual que la Anónima, puede ser constituida por un solo socio, en cuyo caso será unipersonal, o por más de uno, sin ningún tipo de límite máximo en cuanto al número de socios que puede contener.

La responsabilidad, como su nombre indica, se encuentra limitada al capital que los socios hayan aportado para la constitución que debe ser, legalmente, superior a 3.000 euros. El capital, en este caso, debe encontrarse totalmente desembolsado, pudiendo consistir en dinero o en aportaciones en especie.

El capital de las SRL se encuentra dividido en participaciones sociales y su transmisión se encuentra limitada legalmente. Además, los socios tienen preferencia en cuanto a la adquisición de participaciones con respecto a terceros ajenos a la sociedad.

Su constitución se realiza mediante escritura pública que debe estar inscrita en el Registro Mercantil.

  • Sociedad Limitada Nueva Empresa

Una SLNE es un tipo especial de sociedad limitada. El número de socios se encuentra limitado a un máximo de cinco. Además, su capital debe superar el mínimo de 3.000 euros, pero no sobrepasar el límite máximo, que se encuentra en 120.000.

La denominación de este tipo de sociedades está constituida por los apellidos y nombre de uno de los socios, a los que se adiciona un código único alfanumérico junto con la denominación de “Sociedad Limitada Nueva Empresa” o su abreviatura, SLNE.

En cuanto a sus diferencias con la SRL, tiene mayor flexibilidad en cuanto a su objeto social. Además, no es obligatorio tener un libro de socios y existen ayudas fiscales para los primeros años de vida de la sociedad.

  • Sociedad Laboral

Este tipo de sociedades, que pueden ser anónimas o de responsabilidad limitada, se caracterizan por estar la mayor parte de su capital social en manos de los trabajadores indefinidos de la empresa. Puede denominarse, por tanto, “Sociedad Anónima Laboral” o “Sociedad de Responsabilidad Limitada Laboral”.

En este tipo ningún socio puede detentar más de un tercio del capital, salvo en el caso del Estado, Comunidades Autónomas, entes locales, sociedades públicas, asociaciones o entidades sin ánimo de lucro, que pueden poseer hasta el 50%.

Por su naturaleza, existen dos tipos de acciones o participaciones, las laborales, que poseerán los socios trabajadores, y las generales, que serán pertenecientes al resto de socios.

  • Sociedad Colectiva

Es una sociedad personalista, pues cada socio mantiene en la misma su personalidad, lo cual es muy relevante. Todos ellos participan de la gestión social y aportan bienes o incluso su propio trabajo, industria o servicios.

La responsabilidad es ilimitada, personal y solidaria. El número de socios mínimo es de dos y no existe ningún mínimo en cuanto a su capital social.

  • Sociedad Comanditaria

Se caracteriza por la existencia, al mismo tiempo, tanto de socios colectivos, que tienen la misma significación que en la Sociedad Colectiva, como de socios comanditarios, que no participan en la gestión social y cuya responsabilidad se encuentra limitada al capital que hayan aportado.

Pueden ser tanto simples como por acciones. En el primer caso, no hay ningún tipo de capital mínimo, aunque sí el mínimo de dos socios para su constitución. En las segundas, el mínimo de socios es el mismo, pero se establece, además, un capital mínimo de constitución de 60.000 euros.

  • Sociedad Cooperativa

Este tipo de sociedad se caracteriza por estar constituido por varias personas, cuyo mínimo varía según la clase de cooperativa de la que se trate, que se asocian en un régimen de adhesión y baja libres y voluntarias. Requisito de éstas es que su estructura y funcionamiento sean democráticos.

En cuanto a la responsabilidad de los socios, por regla general, se encuentra limitada al capital aportado, cuyo mínimo se fija en los propios estatutos sociales.

Existen dos tipos. Las de primer grado están formadas por un mínimo de tres socios, de cualquier naturaleza. Las de segundo grado están formadas por cooperativas, siendo su número mínimo de dos.

  • Sociedad Civil

Finalmente, la Sociedad Civil se establece como un contrato de tipo civil, no mercantil. El objeto del contrato es la puesta en común de bienes o industria para repartir las ganancias que se generen.

Estas sociedades pueden tener personalidad jurídica pero también no tenerla. La tendrán si los pactos son públicos, pero carecerán de ella si son secretos. En este último caso, la sociedad se regirá por las normas que regulan la Comunidad de Bienes.

No se necesita escritura pública para constituir este tipo de sociedad, salvo en el caso de que se aporten derechos reales o bienes inmuebles. La responsabilidad de los socios es ilimitada.