En muchas ocasiones, la prensa utiliza estos conceptos indiscriminadamente y de forma errónea. Éste, y otros errores comunes que cometen los medios de comunicación cuando hablan de conceptos jurídicos, provocan confusión en el ciudadano de a pie. Vamos a intentar aclarar cuál es la utilización correcta de estos términos, que provocan el inicio de procesos diferentes y con consecuencias muy distintas.

La principal diferencia es la vía judicial donde cada una actúa. Mientras que las demandas se utilizan en el ámbito civil, laboral o administrativo, las denuncias y querellas encuentran su acomodo en el ámbito penal. Ahora bien, ¿de qué se ocupa cada uno de estos ámbitos u órdenes?

  • Orden penal: examina todas aquellas acciones que puedan derivar en delitos. Anteriormente también se ocupaba de las conocidas como faltas, pero éstas han desaparecido en la última reforma del Código Penal.
  • Orden civil: en éste se resuelven litigios entre sujetos privados, sean personas físicas o jurídicas. Además, dentro del mismo podemos encontrar el Derecho mercantil.
  • Orden laboral o social: se ocupa de todos aquellos conflictos que surgen con respecto a las relaciones de trabajo.
  • Orden contencioso administrativo: se ocupa de todos los conflictos entre un sujeto y la Administración pública.

Por lo tanto, querellas y denuncias tienen en común que se dan dentro del ámbito penal. Pero éstas tampoco son iguales. En la denuncia tan solo relataremos los hechos ocurridos mientras que, en la querella, además, tendremos que determinar qué delitos son los que se han cometido, señalar al culpable y solicitar una pena concreta. Además, las querellas se deben presentar siempre por escrito y las denuncias, además, se podrán formular verbalmente ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o ante el juzgado de guardia.

Otra importante diferencia es que con la querella se pasará a ser parte en el proceso, con la asistencia de abogado y procurador. En cambio, con la presentación de la denuncia no se adquiere esa condición de parte y tan solo se será testigo de los hechos, salvo que en un momento posterior se persone en el proceso con abogado y procurador.

Y, ¿qué significa ser parte en el proceso penal? Pues, básicamente, habilita para:

  • Obtener información de las actuaciones judiciales.
  • Proponer, impugnar y valorar las pruebas.
  • Actuar en los interrogatorios.
  • Formular conclusiones.
  • Solicitar pena para el culpable y reparación de los daños sufridos.

En cuanto a la demanda, que como ya hemos señalado se presenta ante los órdenes civil, social o contencioso administrativo, proporciona la condición de actor o demandante a quien la presenta, frente a la otra parte, que será la demandada. Comparte con la querella la necesidad de presentarse siempre de forma escrita, pues se trata de comunicaciones formales. Además, deberá estar en la mayor parte de los casos firmada por abogado y procurador, al igual que la querella.